RETRATO DE UN ACTOR

Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es la oportunidad que me da de conocer gente a la que nunca me hubiera podido topar de otra forma.

Una de las mejores experiencias que he tenido fue en noviembre del año pasado cuando viajé a Nueva York para cubrir el junket de la película Hugo (La invención de Hugo Cabret). La cinta me encantó, además de ser un fan del trabajo de Martin Scorsese, hace mucho que no veía un filme con esa magia. Scorsese había tomado un riesgo enorme a sus más de 70 años con Hugo. Dejó a un lado el cine violento y torturado, en donde es el maestro, para adentrarse en una historia con tintes infantiles y, por si fuera poco, entró al terreno del molestísimo (por lo menos para mí) 3D, pero con el detalle de que guardó un as bajo la manga. El resultado fue la mejor película que he visto en su género. Scorsese no sólo salió avante en su experimento doble, sino que hizo algo difícil de lograr en el cine: hacer una película disfrutable tanto para niños como para adultos con un 3D bien aprovechado.

Buena parte de esa magia estriba en la historia extraída del libro de Brian Selznick, en donde rescata al cineasta francés de principios del siglo XX George Mélies, una de las figuras más importantes en la historia del cine mundial. Para un papel de esta envergadura, Scorsese requirió al mejor actor disponible: Sir Ben Kingsley.

Dos personajes distinguidos del cine en uno solo: Sir Ben Kingsley interpretando a George Mélies.

Originalmente, el junket consistía únicamente en la función de prensa y conferencias con los actores de la película (Kingsley, Asa Butterfield, Chloë Grace Moretz y Emily Mortimer), con los escritores (Selznick y John Logan, quien adaptó el libro) y el productor Graham King, pero una hora antes de las conferencias, mientras estaba en mi cuarto de hotel por pura casualidad, sonó el teléfono. Querían saber si estaba interesado en una entrevista con Sir Ben Kingsley. Aunque no tenía nada preparado dije que sí, tomé mi grabadora y fui corriendo al hotel Ritz Carlton, que estaba cruzando la calle. En ese trayecto de tres o cuatro minutos pasaron muchas cosas por mi cabeza. ¿Qué demonios le iba a preguntar a una figura como esa que había ganado al Oscar por Gandhi y había recibido nominado en otras tres ocasiones? En mi muy particular punto de vista, es uno de los 10 mejores actores que hay en la actualidad y, por si fuera poco, un Sir de la Orden del Imperio Británico. ¿Cómo sería este hombre en realidad?

Llegué e inmediatamente me metieron a su habitación. Al parecer otro periodista no se había presentado y por eso me habían dado la entrevista. Sir Ben estaba en el cuarto con una persona de la distribuidora de cine. Se veía sumamente tranquilo. Al verme se presentó él solo, como si no supiera quien era. Al presentarme me preguntó de qué medio y de dónde venía, y me ofreció algo de tomar. Le acepté un vaso con agua, pero en lo que me instalaba, él ya estaba en la mesa sirviéndome. Tomamos asiento y la plática comenzó.

Sir Ben, ¿cómo aterrizó en este proyecto? Trabajé con Marty (así le dicen a Martin Scorsese sus allegados) en Shutter Island (La isla siniestra), al acabar sabía que estaba preparando algo muy especial, no conocía el libro de Hugo ni sabía qué tipo de proyecto era. Unos días después, Marty me llamó por teléfono y me dijo que quería que interpretara a George Mélies en su nueva película, fue así de simple, solamente me llamó.

¿Fue diferente trabajar con Scorsese en una película como Shutter Island y después en otra como Hugo? Fue exactamente igual. Lo importante de Marty es que escoge muy bien a los actores que van a salir en sus películas, ofrece los papeles a los actores por las razones correctas y en el momento indicado, así que después de aparecer en una película como Shutter Island no tienes que convencer a Marty para hacer un papel en Hugo, sólo tienes que hacer tu trabajo. Desafortunadamente, con algunos directores, el actor o la actriz siempre siente que está audicionando, pero con Marty sabes desde el primer día en el set por la manera en que te habla y en que te trata, que eres al que quiere, no fue decisión de un estudio, tampoco de un agente ni de un inversionista, es Marty el que dice “lo quiero a él”, eso te hace sentir tan libre, así que puedes ofrecerle una actuación en la que no le pides de rodillas que le guste lo que estás haciendo, sino que dices: “este es mi personaje”. Marty tiene un conocimiento muy profundo de dos cosas: el entendimiento del personaje y las habilidades del actor, con esa combinación sabe exactamente cuánto va a tomar hacer una escena, en dónde poner la cámara, cómo iluminar una cara exactamente, en qué momento pasar de una toma con dos personajes a una con uno solo, o a una toma abierta, a una cerrada, es sólo narrativa, contar la historia, pero es muy preciso, sobre todo en tomar lo que le ofreces como actor, nada se desperdicia, mira todo lo que le ofreces a la cámara y sabe cuando es el momento perfecto del personaje para acercarse más, es grandioso.

Scorsese y Kingsley trabajando juntos. Un agasajo que ha culminado en dos películas.

Ahora hábleme de su personaje, ¿cuál fue el primer paso para interpretar a George Mélies? Fue entender su pérdida. Gracias a Marty pude ver muchos de los filmes de Mélies, ser testigo de su energía como acróbata, bailarín, mago, luchador, director, diseñador de set, escritor, camarógrafo, editor, todo. Vi que fue el rey de un reino glorioso. Su palacio, su castillo, su mundo era su estudio, se pasaba seis horas por noche trabajando, no pude ver todos esos filmes pero en el proceso de esta película tuve la oportunidad de recrearlas y ser ese George muy energético. La grandeza de su poder lo llevó a convertirse en el rey del cine francés. Tuve que poner mucha atención en lo terriblemente profundo que fue para él perderlo todo. Mi lenguaje corporal interpretándolo como el realizador es muy diferente a mi lenguaje corporal del rey en exilio que era, eso fue para mí un arco increíble que tuve la oportunidad de explorar y de ofrecerle a Asa Butterfield (Hugo Cabret en la cinta) un hombre que necesitaba ser rescatado, si Asa no se hubiera dado cuenta de que este hombre se estaba muriendo, no hubiera podido creer que pudiera ayudarlo, y lo hizo, pero a Asa le tienes que dar la verdad porque es un niño, se la tienes que dar a los niños y a los actores jóvenes porque es en la verdad en lo que ellos se respaldan, así que no sólo tenía que ofrecerle a Marty y al público al George derrotado, sino a Asa, para que en su corazón dijera que podía ayudar a este hombre a enmendar su vida. Si con mi personaje puedo ayudar a Asa a verse bien, al lograrlo, él va hacer que el mío se vea bien, es como un juego de tenis.

El palacio de George Mélies: su propio estudio de grabación.

¿Encontró algo en común con Mélies más allá de la profesión? Los dos amamos el cine y creo que también soy un mago, pero mi magia es con palabras y gestos. Es muy extraño lo que hacemos los actores, creamos algo que no está ahí, te dan palabras impresas, pero eso no es nada, eso es un tipo de magia. Los dos amamos este negocio y creo que en nuestros corazones los dos contamos historias, él inventó la narrativa cinematográfica. Antes de él, el cine era El perro persiguiéndose la cola, o El tren llegando a la estación, La gente dejando la fábrica, no había narrativa, no te contaba una historia, pero entonces vino George a contar historias maravillosas, fue un narrador de historias, igual que yo.

El viaje a la luna, una de las historias de quien podría ser el visionario más grande en la historia del cine: George Mélies.

¿Cómo define a un buen actor? Hay muchas definiciones, todas son interdependientes, pero si tuviera que escoger una cualidad de todas que afecten a las demás esa es que te tienes que permitir ser vulnerable.

¿Quiénes fueron sus modelos a seguir como actor? Meryl Streep, Dustin Hoffman, Anthony Hopkins, Tilda Swinton, Daniel Day-Lewis, Spencer Tracey , Katherine Hepburn, todos tenían mentes muy rápidas.

¿Sabrá Daniel Day-Lewis que es uno de los actores que inspiran a Sir Ben?

¿Qué hay de buenos directores? Lo voy a poner en lenguaje cinematográfico y va a sonar muy simple, pero es muy difícil. Un buen director es el que pone la cámara en el lugar exacto, eso es muy difícil de hacer.

En base a esa definición, ¿quién es un buen director, además de Scorsese? Ese es precisamente uno de los triunfos más grandes de Steven Spielberg, al estar en el set con él siempre sabes que la cámara estará en el lugar exacto para contar una historia interesante. Un rol muy difícil y demandante para mí fue interpretar 50 años en la vida del hombre más inteligente del mundo y Richard Attenborough puso siempre la cámara en el lugar indicado, a veces era muy importante para la narrativa ver a la diminuta figura de Mahatma Gandhi rodeado de miles de personas, también fueron muy importantes los close ups a mi cabeza, y siempre escogió los momentos precisos para hacerlo, si te fijas, toma tras toma la cámara está en el lugar correcto, me temo que no siempre pasa, pero cuando sucede es maravilloso.

Precisamente ganó un Oscar por ese papel, ¿la considera la mejor actuación de su carrera? No, pero no se lo digas a Richard (risas). Creo que he crecido y me he desarrollado, fue mi primer película y estoy muy orgulloso de esa actuación, adoro el personaje y el mensaje amoroso de la película es magnífico, no me corresponde decirlo, otros dicen que en Sexy Beast di mi mejor actuación (risas), otros dirán que es otro personaje.

Gandhi. ¿La mejor actuación en la carrera de Kingsley?

Supongamos que van a hacer una película de su vida, ¿quién le gustaría que fuera el actor que lo interpretara? El actor no puedes ser usted. Si me permites distorsionar un poco la respuesta, acabo de ver un documental hermoso de un amigo mío acerca de la vida de Richard Burton, lo que usó para contar su historia fueron pequeñas escenas de sus películas pasadas lentamente, es como un mosaico: hay un poco de Richard aquí, otro poco de Richard allá, fue muy inteligente. Así que quiero que uno de mis hijos edite el documental con partes de mis películas -¡Dios!, eso es muy triste (risas)-, porque así verás mi viaje, porque estoy en todo lo que hago, ya sea en Gandhi o en Sexy Beast, ahí estoy yo.

¿Qué tipo de personajes disfruta más? ¡Guau! Terminé una comedia con Sasha Baron Cohen (The Dictator) y me di cuenta que quiero hacer más comedia, todo es cuestión de “timing”, técnica, valor, confianza en el material, no apanicarse, necesitas muchas habilidades. Definitivamente quiero hacer más comedia.

“Definitivamente quiero hacer más comedia”.

Usted es un actor de teatro, ¿lo prefiere a las películas? No, me gusta más hacer cine, hice 15 años de teatro y he estado en 17 obras de Shakespeare, pero me encanta la disciplina de la cámara, me obliga a ser honesto, veraz y no me deja actuar. El teatro es eso, actuar y actuar, la cámara lo odia, lo que quiere ver es el comportamiento de George, de Gandhi, no quiere ver cómo actúo yo, los quiere ver a ellos y adoro eso. Es como el libro de pinturas que está sobre el escritorio de este artista neoyorquino maravilloso, pinta calles, parques, lagos, canales, botes, paisajes, da un paso hacia atrás para pintar vistas panorámicas, antes yo hubiera sido ese tipo de pintor, pero ahora cambié de ser un pintor de ese estilo a ser uno de retratos, sólo la cara de un hombre maravilloso en lugar de un lago, una calle, un parque, eso es el teatro, tienes que llevar todo al escenario, pero ahora hago el retrato detallado de un hombre. Es la misma habilidad, pero usada diferente. También produzco películas, amo el cine.

¿Y qué sigue? Creo que voy a filmar A Doll’s House, y es exactamente lo que sigue porque en 20 minutos tengo que hablarle a mi agente para ver si la hago o no (risas).

Al acabar la entrevista y apagar mi grabadora, Sir Ben se fue de inmediato al escritorio y me pidió que lo acompañara. Ahí estaba el libro del pintor neoyorquino del que me hablaba. Lo empezó a hojear para que yo viera a lo que me refería.

“¿Ves? Son puros paisajes, todos son hermosos, si fuera pintor eso es lo que hubiera hecho al principio de mi carrera, ahora son retratos de personas”.

Sir Ben tenía una sonrisa de orgullo, pero también de un hombre humilde que le entrega su talento a los demás. Es difícil conocer a una persona en sólo 20 minutos, pero si tuviera que describir la personalidad de este actorazo por medio de alguno de sus personajes escogería al de David Kepesh en The Elegy (La elegida), donde alterna al lado de Penélope Cruz. Es un tipo culto, encantador, sumamente amable, con mucho sentido del humor, pero a la vez vulnerable.

Con Penélope Cruz en The Elegy, en su papel más Ben Kingsley.

Una hora después fueron las conferencias de prensa. En la que participó él me di cuenta de que era todavía más sencillo de lo que mostró en la entrevista al cederle el micrófono a los demás actores y al incluirlos en las respuestas a preguntas que solamente le habían hecho a él.

Desgraciadamente, mi entrevista con Sir Ben Kingsley nunca se publicó. No puedo culpar a los editores por eso, pues al no haber sido pactada desde antes del viaje no dio tiempo de calcular un espacio especial y sólo contaban con el que le iban a destinar a Hugo. Ahora, aunque sólo una persona lea este post, me saco la espina y me doy por bien servido. Espero que la entrevista les haya gustado.

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